Yoga para el estrés | Yoga con Ruth Casasnovas

El yoga como herramienta frente al estrés

Cuando se deja de escuchar el cuerpo

Vivimos en una sociedad que premia la velocidad. Responemos mensajes mientras comemos, pensamos en la reunión del día siguiente durante la cena y, cuando por fin llega el momento de descansar, nuestra mente sigue corriendo.

Como profesora de yoga, observo este patrón cada día. Muchas personas llegan a clase convencidas de que necesitan ser más fuertes, más productivas o más disciplinadas. Sin embargo, casi nunca necesitan hacer más. Lo que realmente necesitan es PARAR.

El estrés no siempre aparece como una gran crisis. A menudo comienza de forma silenciosa: respiras más rápido sin darte cuenta, duermes peor, reaccionas con más irritabilidad o sientes que nunca tienes tiempo suficiente. Poco a poco, el cuerpo entra en un estado de alerta permanente.

La buena noticia es que existe una herramienta extraordinariamente sencilla para cambiar esta situación: reducir el ritmo y volver a estar presente.

Yoga para el estrés | Yoga con Ruth Casasnovas

¿Qué ocurre en el cuerpo cuando vivimos acelerados?

Nuestro sistema nervioso está diseñado para responder al peligro. Cuando percibe una amenaza, activa el sistema nervioso simpático: aumenta la frecuencia cardíaca, la respiración se vuelve superficial y los músculos permanecen preparados para actuar.

El problema es que hoy las amenazas rara vez son un depredador. Son una agenda llena, notificaciones constantes, preocupaciones económicas o la sensación de no llegar nunca a todo.

El organismo no distingue entre un peligro físico y una preocupación constante. Para él, ambas situaciones generan la misma respuesta fisiológica.

Por eso muchas personas viven durante meses —o incluso años— con niveles elevados de estrés sin ser plenamente conscientes.


La respiración refleja tu estado emocional

Hay algo que siempre explico en mis clases: la respiración cuenta la historia de cómo te encuentras.

Cuando estamos tranquilos, respiramos con amplitud, dejando que el diafragma se mueva libremente.

Cuando aparece el estrés:

  • la respiración se vuelve corta;
  • utilizamos más el pecho que el abdomen;
  • aumentamos el ritmo respiratorio;
  • el cerebro interpreta que seguimos en peligro.

Es un círculo que se retroalimenta.

Lo maravilloso es que la respiración también funciona en sentido contrario. Si aprendemos a respirar con calma, enviamos al cerebro el mensaje de que todo está bien. El sistema nervioso comienza entonces a salir del estado de alerta y recuperamos la capacidad de pensar con claridad.


El poder de la respiración lenta

Diversas investigaciones muestran que respirar lentamente, alrededor de cinco o seis respiraciones por minuto, ayuda a regular el sistema nervioso autónomo.

Esta frecuencia favorece la denominada frecuencia de resonancia, un estado en el que respiración, corazón y sistema nervioso trabajan de forma más eficiente.

No se trata de respirar profundamente a la fuerza.

Se trata de respirar despacio, de forma cómoda y sin esfuerzo.

Cuando esto sucede aparecen cambios muy interesantes:

  • disminuye la sensación de ansiedad;
  • mejora la variabilidad de la frecuencia cardíaca;
  • aumenta la sensación de calma;
  • el cuerpo recupera capacidad de autorregulación.

Por eso la respiración consciente es una de las herramientas más eficaces que utilizamos en yoga terapéutico.


Un ejercicio sencillo para reducir el estrés

No necesitas una hora de práctica.

Empieza con tres minutos.

Busca una postura cómoda y sigue estos pasos:

  1. Cierra suavemente los ojos.
  2. Observa tu respiración sin modificarla.
  3. Poco a poco, deja que cada exhalación sea un poco más larga que la inhalación.
  4. Mantén un ritmo tranquilo y natural.
  5. Imagina que el aire desciende hasta la parte baja del abdomen.

Si tu mente se distrae, simplemente vuelve a sentir el aire entrando y saliendo.

Eso también es práctica.

No buscamos dejar la mente en blanco. Buscamos entrenar la capacidad de regresar al momento presente una y otra vez.


Estar presente no significa dejar de hacer cosas

Muchas personas creen que vivir el presente consiste en desconectar de las responsabilidades.

En realidad ocurre justo lo contrario.

Cuando aprendemos a reducir el ritmo interno, podemos realizar las mismas tareas con mucha más claridad, menos tensión y mejor capacidad de decisión.

Estar presente significa:

  • escuchar el cuerpo antes de que aparezca el agotamiento;
  • detectar el estrés cuando todavía es pequeño;
  • responder en lugar de reaccionar;
  • disfrutar de los momentos cotidianos.

No hace falta cambiar toda tu vida.

A veces basta con cambiar la velocidad a la que la recorres.


El yoga no elimina los problemas, cambia la forma de vivirlos

Después de muchos años acompañando a personas con ansiedad, agotamiento y estrés, he comprobado que el yoga no hace desaparecer las dificultades.

Lo que transforma es nuestra relación con ellas.

Cuando aprendemos a respirar mejor, movernos con atención y observar nuestras emociones sin luchar constantemente contra ellas, recuperamos una sensación que muchas personas creían perdida: la calma.

Y esa calma no depende de que todo vaya bien.

Depende de cómo aprendemos a habitar nuestro cuerpo y nuestro momento presente.


Empieza hoy a cuidar de tu sistema nervioso

No esperes a sentirte completamente agotado para empezar a cuidarte.

Cada respiración consciente es una oportunidad para recordarle a tu cuerpo que está seguro.

Cada práctica de yoga es una inversión en tu bienestar físico, mental y emocional.

Si quieres incorporar estas herramientas de forma sencilla y con acompañamiento profesional, te invito a unirte a mi programa de clases de yoga online.

Encontrarás sesiones adaptadas a distintos niveles, prácticas de respiración, relajaciones guiadas y clases específicas para reducir el estrés y recuperar el equilibrio.

Empieza hoy mismo y descubre cómo unos minutos de práctica pueden transformar la manera en que vives cada día.

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